miércoles, 10 de diciembre de 2008

"Maderas" (publicado en "Flauta y Música" revista de la Asociación de flautistas de Andalucía

Maderas

La madera es el material del que están hechos la mayoría de flautines, y cada vez más flautas, y sin embargo no es habitual encontrar demasiada información al respecto. Debido a nuestra formación esencialmente flautística, es bastante habitual conocer detalles relativos a los metales que forman las flautas; sabemos qué es el aurumite, opinamos sobre la sonoridad del oro y de la plata, o conocemos la densidad del platino... Pero si algún material es decisivo a la hora de determinar las cualidades de un instrumento es la madera. Mil y un detalles rodean este tema, desde la plantación de un árbol en un lugar recóndito, hasta el momento en el que hacemos sonar por primera vez un flautín.

Sin querer, ni poder, llegar a desentrañar todos esos detalles, nos proponemos dar una ligera visión del tema, y algunas pistas para quien quiera profundizar en el mismo.



HISTÓRICO:

La preocupación por el material utilizado en la fabricación de instrumentos musicales ha estado presente desde el comienzo mismo de la historia de cada uno de ellos. Lógicamente los testimonios a este respecto son muy difusos, y disponemos de pocos elementos a la hora de analizar mínimamente los condicionantes y preferencias de los constructores. Por un lado tenemos los instrumentos mismos llegados hasta el presente, que simplemente nos evidencian el material empleado en su momento, pero que no nos permiten deducir con fiabilidad si esta elección respondía a criterios razonados, o simplemente de disponibilidad.

Por otro lado tenemos algunos, pocos, testimonios escritos que nos acercan un poco más a las preferencias de los fabricantes. A pesar de que este artículo no pretende ser un estudio exhaustivo sobre los materiales constructivos en las diversas épocas históricas, sí que podemos presentar algunos de estos testimonios escritos, como los de Quantz, Tromlitz, Cornelius Ward y Richard Rockstro.

En el primer capítulo de su “Essai d’une Méthode...” (1750), Quantz dedica un párrafo al material empleado para la construcción de las flautas. Recordemos que Quantz, además de pedagogo, virtuoso y compositor, construía sus propias flautas y en su periodo de Sans Souci, las de Federico II de Prusia, quien se las pagaba excelentemente. A este respecto dice: “Las flautas se hacen de cualquier tipo de madera dura, como por ejemplo de boj, de ébano, de madera real (bois royal, kingwood), de lignum sanctum, de grenadilla, etc. El boj es la madera más duradera, y la más común para construir flautas; pero la madera de ébano da el sonido más bello y el más claro. Para producir una flauta con un sonido chillón, rudo y desagradable, no hay más que doblarla con latón, como algunos lo han intentado.”

Cincuenta años más tarde Tromlitz, en su “Ausfuehrlicher und gruendlicher Unterricht die Floete zu spielen” nos da su opinión. “Están hechas de diversas maderas como boj, ébano, grenadilla, lignum vitae, y otras parecidas. La de boj da un sonido agradable pero un tanto endeble; también es la más duradera; las de ébano, grenadilla, etc. son más brillantes y potentes, por lo que requieren una embocadura firme y bien enfocada. El lignum vitae también produce un buen sonido, pero según mi experiencia tiene poca elasticidad y tiende a romperse más que otras maderas.”

Cornelius Ward, un fabricante inglés del XIX, publica un libro en 1844 titulado “The flute explained”. En él expone sus opiniones al respecto, y de un modo muy vehemente ensalza las virtudes de unas maderas sobre otras. “El tipo de madera elegido para una flauta, es muy importante, ya que posee unas propiedades particulares. Debe ser una madera resinosa, que pueda resistir la acción de la humedad no absorbida, y que mantenga, en la medida de lo posible un calibre uniforme, cuando soporte los cambios extremos de humedad y sequedad. Debe ser duradera, firme, de un grano compacto y no poroso.
El coco o cocuswood de Jamaica posee un gran número de las cualidades requeridas, y en un grado mayor que muchas de las conocidas hasta el momento. La madera del mismo nombre y color que ha sido importada en grandes cantidades desde Cuba y otros sitios(...) no tiene ninguna de estas grandes cualidades de la de Jamaica .(...) A pesar de que el boj fue muy utilizado para las flautas antiguamente, tiene muy pocas cualidades de las requeridas. No es suficientemente compacto, muy poco resinoso, y es muy alterable en su masa y forma por la humedad y la sequedad, hasta el punto de ser más adecuada para un higrómetro (medidor de humedad) que para un instrumento musical. El ébano es rechazable por la misma razón, y también por su extrema fragilidad; ambos deben ser descartados absolutamente en la construcción de instrumento de primera clase.” Obviamente sus flautas estaban hechas de Coco Jamaicano.


El último testimonio que presento es el de Richard Rockstro, que nos ofrece una perspectiva de 150 años respecto al de Quantz, y en un momento en el que el sistema Boehm ya era suficientemente conocido y progresivamente aceptado. En su obra “The Flute” (1890) dice: “El boj fue uno de los materiales usados en un principio, y es mencionado por Mersenne (1637) como el más frecuentemente utilizado sobre otros tipos de maderas. Tiene algunas excelentes cualidades, y otras realmente malas. El sonido de una flauta de boj no es superado en suavidad, pero esta madera también tiene una tendencia extrema para absorber la humedad, por lo que el taladro de cualquier instrumento fabricado en boj está sujeto a continuos cambios en sus dimensiones. (...) El boj, particularmente el de Turquía tiene un excelente acabado, pero debido al defecto mencionado ha dejado de ser utilizado salvo para los instrumentos de viento más ordinarios. La belleza natural de esta madera ha sido frecuentemente destruída por la aparición de manchas de color marrón oscuro.
El ébano produce un bello sonido al principio, pero tiene unos defectos capitales, al igual que el boj y el Coco de Jamaica, siendo muy propenso a los cambios en su calibre como el primero, y a romperse, como el último. Esta madera es mencionada por Mersenne como muy buena para las flautas y fue muy popular en el pasado, tal vez debido a su atractiva apariencia(...). Ya no se utiliza para las flautas de primera clase.”

Es interesante también el echar un vistazo a las colecciones instrumentales más importantes del mundo. En este caso hemos extrído datos del Museo Instrumental de la Cité de la Musique de Paris, y dela colección de Dayton C. Miller del Congreso de los E.E.U.U. Entre ambas encontramos unos 120 flautines desde el siglo XVIII hasta nuestros días, de todas las características (21 en la Cité de la Musique y 100 en la colección Dayton C. Miller). Estos son algunos datos.

GODFROY
Ébano
Mitad del XIX
Cité de la Musique
FR.
TOULOU
Palisandro
Mitad del XIX
Cité de la Musique
FR.
NOBLET & THIBOUVILLE
Ébano
Mitad del XIX
Cité de la Musique
FR.
LOUIS LOT
Palisandro
2ª mitad del XIX
Cité de la Musique
FR.
BONNEVILLE
Grenadilla
1900
Cité de la Musique
FR.
THOMAS LOT
Boj
XVIII
Dayton C. Miller
FR.
CLINTON
Grenadilla
Mitad del XIX
Dayton C. Miller
GB.
HENRY POTTER
Cocuswood
Mitad del XIX
Dayton C. Miller
GB.
ZIEGLER
Ébano
2ª mitad del XIX
Dayton C. Miller
AUT.
BOEHM & MENDLER
Cocuswood
2ª mitad del XIX
Dayton C. Miller
GER.
G.H. HAYNES
Cocuswood
1888
Dayton C. Miller
USA.
LOUIS LOT
Cocuswood
Principios del XX
Dayton C. Miller
FR.



MARCAS

En la actualidad los fabricantes utilizan una gran variedad de maderas, ya que este es un mercado muy abierto y muy dependiente de un gran número de factores que influyen en la elección de uno u otro. Hay también fabricantes que tienen una tendencia mayor a experimentar con maderas nuevas, por lo que en este terreno no está todo dicho ni mucho menos. En el cuadro siguiente podemos encontrar las especies que principalmente utilizan los fabricantes más importantes.


ANTON BRAUN
Grenadilla.
GER.
BOULGHERONI
Grenadilla, Cocobolo.
ITA.
BURKART/ PHELAN
Grenadilla
USA.
EMERSON
Grenadilla, Ironwood.
USA.
GEMEINHARDT
Grenadilla.
USA.
HAMMIG (AUGUST)
Grenadilla, Cocuswood.
GER.
HAMMIG (J. GERHARDT)
Grenadilla.
GER.
HAMMIG (PHILIPP)
Grenadilla.
GER.
HAYNES
Grenadilla, Cocuswood.
USA.
KEEFE
Grenadilla, Cocuswood.
USA.
POWELL
Grenadilla, Kingwood.
USA.
ROOSEN
Grenadilla, Ébano, Cocobolo, Olivo, Palo rosa.
FR.
SEAMAN
Grenadilla.
USA.
YAMAHA
Grenadilla. Resina.
JAP.


CARACTERÍSTICAS:


GRENADILLA: (Dalbergia Melanoxilon). Blackwood (ing.), Grenadille d’Afrique (fr.), Pao Prêto (port.)

La grenadilla es un arbusto espinoso que mide entre 6 y 12 m. El tronco puede tener unos 20 ó 30 cms. de diámetro, y suele ser bastante tortuoso, por lo que no se pueden conseguir bloques muy grandes. Se produce en África Central y del Este (especialmente en Tanzania y Mozambique) y no está protegida por convenios internacionales puesto que es suficientemente abundante.

La madera de la granadilla es de color marrón oscuro o negro. Dependiendo de su calidad, tiene un peso específico de entre 1000 y 1400 kg/m3, por lo que no flota. Es muy dura, tiene una porosidad difusa y un grano muy fino y ligeramente aceitoso. La fibra suele ser recta. No tiene olor ni sabor, pero según algunos estudios puede provocar reacciones alérgicas en la piel.

La grenadilla es, con mucha diferencia, la madera más empleada hoy por hoy para la construcción de instrumentos de viento-madera por varias razones. Es abundante y no excesivamente cara y tiene unas condiciones físicas apropiadas como son su dureza, estabilidad, buen acabado, relativa facilidad de trabajo y no excesiva tendencia a la rotura. Algunos fabricantes de primera linea como Braun, o Burkart no utilizan otro tipo de madera. Braun además es muy vehemente en su defensa de esta elección.


COCUSWOOD: (Brya Ebenus) Jamaican rain tree, American ebony (ing.) Faux ebène (fr.).

El coco jamaicano es un árbol de la misma familia que la grenadilla (Papilonáceas). Se produce en las regiones del Caribe y en la India. Es un árbol que puede llegar hasta unos 40 metros y produce unas flores amarillas durante todo el año. Su madera ha sido sobreexplotada, por lo que no es tan abundante como la grandilla, y por consiguiente bastante más cara.

Es una madera de color marrón rojizo, de un peso específico parecido al de la grenadilla entre 1000 y 1450 kg/m3. Es de una gran dureza, y tiene un bajo contenido en aceite. El árbol contiene sustancias tóxicas, y la madera está catalogada dentro de las especies que pueden provocar alergias.

El coco es la segunda madera más utilizada en la actualidad después de la grenadilla, aunque parece que tradicionalmente lo fue más. Una de las razones es su alto precio y escasez. Según algunas opiniones es más resonante y brillante que la grenadilla (Keefe); los detractores le achacan su propensión a la rotura debido a la escasez de aceite en su composición, y sus posibles reacciones alérgicas.




OTRAS MADERAS:

La grenadilla y el coco son las maderas más usuales en la fabricación actual de los flautines, sin embargo no podemos dejar de hacer una breve referencia a otros tipos de maderas que han sido o son utilizadas para este fin. El boj (Buxus Sempervirens) fue probablemente la madera más común en el Renacimiento y Barroco. Es de origen europeo por lo que, junto a las maderas frutales autóctonas, era la más disponible para los instrumentos hasta el descubrimiento y comercialización de las maderas duras de orígenes exóticos. El lignum vitae o árbol de la vida es la madera más pesada que se conoce. Es originaria de centroamérica y ha sido utilizada especialmente en arquitectura. El ébano (Brya Ebenus) es en la actualidad muy escaso y no se utiliza para la fabricación de instrumentos de viento debido además de esto, a su tendencia a la rotura y astillado; se ha confundido muchas veces con la grenadilla. El Kingwood (dalbergia ceaserensis) es una madera muy atractiva visualmente, de un color violáceo que pierde con el tiempo debido a la acción del oxígeno. Es bastante inestable y tendente a roturas y astillados.

La experimentación no cesa. Diversos fabricantes prueban contínuamente con maderas distintas. Jean-Yves Roosen ha construído flautines en olivo, que según él ofrece un sonido muy duolce pero cuyo problema reside en la dificultad para fijar el mecanismo con firmeza a la madera. En Australia también hay constructores de flautas tradicionales irlandesas (http://www.mcgee-flutes.com;/ ; ningún flautista que tenga un mínimo conocimiento de inglés debe perderse esta fantástica página,de las más completas que conozco en cuanto a estudios históricos y físicos acerca de la flauta) que experimentan con especies autóctonas de Oceanía como el Cooktown Ironwood, el Gidgee, el Snakewood y el Red Lancewood.


CONCLUSIÓN:

Este tema es lo suficientemente complicado y abundante como para dejarlo en este punto. Adentrarse más supondría hablar del tratamiento y proceso de selección de las maderas, la maquinaria que emplean los fabricantes, los estudios más serios acerca de las cualidades acústicas... Demasiado.

Cuando compramos un flautín no prestamos mucha atención al material del que está compuesto, y del que depende críticamente su calidad final. En los flautines de madera es más cierto que nunca el que no hay dos instrumentos iguales. Hay muchos temas en los que los mismos fabricantes no coinciden, como si la maquinaria es distinta para un tipo de madera u otro, si el tipo de taladro también cambia, etc... Lógicamente la construcción de un instrumento de madera se presta, aún más que la de uno de metal, a la intervención de “toques maestros” y secretos profesionales inconfesables por parte de cada artesano constructor; en este sentido es fundamental la elección del tipo de madera y del lote de mejor calidad para el acabado del instrumento, algo que sólo su experiencia y sabiduría le hará conocer.

En todo caso, existe una serie de criterios comunes a la mayoría de ellos, que parecen ser los que determinan en cada caso la elección del material. En primer lugar, que las maderas estén en el circuito de comercialización (suponemos y deseamos que estos cumplen los requisitos de sostenibilidad ecológica forestal). Un punto muy importante es que la madera pueda resistir los cambios de humedad y temperatura ambientales, más la humedad producida por la práctica regular, sin que esto afecte a sus dimensiones. En este sentido es también crucial un tratamiento adecuado (en especial en el proceso de secado) de la madera, que evitará roturas y astillados. Por fin, la mayoría de los fabricantes destacan la importancia de un grano fino y compacto, ya que esto posibilita la correcta sujeción del mecanismo a la madera, y un proceso de construcción más delicado; esto es crucial en el acabado del bisel, y en el equilibrado perfecto de la superficie de las chimeneas, para su cierre perfecto con las zapatillas, y determinará básicamente la diferencia entre un instrumento de primera clase y otro más corriente.

Las consideraciones estéticas derivadas del tipo de madera son bastante más escasas, y en todo caso muy subjetivas. Se podría hacer un seguimiento histórico de la relación entre las especies utilizadas y los requisitos sonoros deseados, pero en la actualidad es difícil determinar las características acústicas exactas de cada una de ellas, sin “contaminar” estas observaciones con otros criterios básicos como el tipo de taladro interno, el acabado de la embocadura, el tiempo de secado, etc...




ENLACES RECOMENDADOS:

http://www.mcgee-flutes.com/
http://www.earlyflute.com/
http://www.reptox.csst.qc.ca/
http://www.informatik.uni-bremen.de/
http://www.holzwurm-page.de/
www.rareflora.com/
http://www.forestalia.com/
http://www.cite-musique.fr/
www.memory.loc.gov/ammem/dcmhtml/dmhome.html