miércoles, 25 de marzo de 2009

MIS ESTUDIOS DE FLAUTA

Desde hace tres años, y después de once más en la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla, me dedico a la docencia. Actualmente ocupo una cátedra en el Conservatorio Superior de Córdoba. He estado tres años con alumnos de Grado Elemental y Medio en el Conservatorio Profesional "Cristóbal de Morales", y en el ConservatorioElemental de "La Palmera" de Sevilla.

La educación musical en España ha sido un tema tradicionalmente frustrante para aquellos que nos hemos educado y desarrollado profesionalmente aquí. Mis estudios musicales los llevé a cabo entre Valencia, Madrid y París. Solamente en Valencia tuve contacto con el mundo "académico", es decir con el Conservatorio adonde acudía para examinarme "por libre", una fórmula que en la época permitía estudiar libremente con profesores particulares y pasar los exámenes correspondientes a los cursos de la carrera.

En esa época estudié con José Domínguez Peñarrocha, que afortunadamente para mí estuvo dirigiendo la banda de música de mi pueblo, justo en los años en los que yo comencé a interesarme por la flauta. José Domínguez fue un gran profesor de flauta (entre otras ocupaciones, profesor de los Conservatorios Superiores de Madrid, Zaragoza y Alacant). Era un muy buen flautista (Banda Municipal de Madrid y ONE como invitado), con una formación amplia y unas dotes docentes envidiables. Bastante buen flautinista, algo en lo que finalmente yo acabé pareciéndome también a él. Tenía también un carácter fuerte, y controvertido en algunas ocasiones, pero por allá por donde pasó fue dejando un reguero de buenos alumnos. En un país con una "normalidad" musical mínima, se le hubiera dedicado ya algún homenaje como el gran profesor que fue. Creo que nunca le dije, si bien supongo que lo sabría, que él fue quien determinó mi decisión de dedicarme profesionalmente a la flauta. En una época de mi vida como estudiante, le consideré como a un "padre" flautístico, y la perspectiva de dejar de dar clases con él me aterraba como a un niño el quedarse solo en la noche.

El mismo fue quien en un momento dado, y acabando mis estudios de grado superior, me sugirió que debía cambiar de profesor, y me encauzó hacia una nueva etapa. Antonio Arias-Gago del Molino. Durante años Antonio Arias ha sido uno de los flautistas más importantes de España (Conservatorio Superior de Madrid, Solista de a ONE, uno de los primeros si no el primer alumno español en estudiar en París, flautista de pico, investigador......). Y lo sigue siendo desde el puesto de flauta tutti que sigue ocupando en la ONE. Antonio ha sido profesor de la práctica totalidad de flautistas españoles modernos. Su figura, como la de todos aquellos que ocupan un lugar destacado en una actividad cualquiera, ha sido a veces atacada, pero personalmente no conozco a nadie que trabajase con él y que no dijese mayoritariamente cosas positivas. Antonio es una persona de una cultura vasta, refinada. Flautísticamente siempre ha estado a la vanguardia de todos los flautistas españoles, tocaba la flauta de pico antes de toda la avalancha "autenticista", ha tocado música contemporánea con el Grupo Lim, precedente de todos los actuales esembles, ha publicado ensayos, reeditado métodos, grabado CDs, recopilado repertorio orquestal españolpara flauta.... Su archivo personal guarda auténticas joyas, su casa en sí es un pequeño museo, y su experiencia es un pozo inagotable de anécdotas, historias, sabidurías enormes. Para un joven alumno que llegaba con ganas de conocer todo lo que pudiese, la figura de Antonio Arias era un deslumbramiento. Fueron unos años en los que además de seguir creciendo como flautista (entre otras virtudes le adorna la de ser un profesor inflexible con la dejadez de un alumno, algo que me daba la seguridad de que trabajaba en la buena línea, pues no era el típico profesor de cumplidos fáciles y bolsillos amplios), me abrió puertas para el desarrollo de una auténtica personalidad musical. Estudiando con Antonio Arias ingresé en la JONDE, en la ROSS, en la EUYO....y evidentemente él tuvo una gran parte de "culpa" en todos estos éxitos.
Fue tras esta etapa cuando comencé a buscar un nuevo profesor. No sabía exactamente qué quería, pero para poder seguir "creciendo" intuía que necesitaba nuevos apoyos. En esa época tenía la ilusoria idea de tal vez trabajar fuera de España. Había sido aceptado por Sophie Chérier en su época del CNR de Paris, poco antes de la muerte de Alain Marion y de la designación de ella como profesora del Supérieur, pero finalmente no me fui a estudiar con ella porque en la misma semana de esas pruebas había ganado un contrato de una temporada con la Orquesta de Sevilla. Decidí quedarme con el contrato de la Orquesta, y deseché la posibilidad de estudiar con Sophie Chérier. Le pedí que me diera clases particulares, pero ella (tal vez algo molesta con mi renuncia, o tal vez no tenía la costumbre) no quiso.
En esa tesitura, apareció el nombre de Vicens Prats. En ese momento, 1995, estaba comenzando a ser bastante conocido en España, pues anteriormente él había desarrollado toda su carrera en Francia, y aquí no se le había dedicado demasiada atención. Su currículum era (y sigue siendo) envidiable para un flautista español, aunque por formación era más bien francés; Solista del Capitole de Toulouse, galardonado en Kobe, y finalmente Solista de l'Orchestre de Paris...
Acudí a Paris en diversas ocasiones, y le perseguí por cursos, cursillos, etc...con tremendo interés. Sin embargo después de aquella etapa, y después de años po medio, me doy cuenta de que lo que yo buscaba no era un "profesor" de flauta. Yo tocaba ya todo lo bien que iba a poder tocar, y mi desarrollo técnico y/o musical no iba a cambiar con Vicens (y no me refiero en absoluto a incapacidad alguna por su parte). Yo buscaba a alguien que me despejase las dudas acerca de qué mejorar, cómo acceder a metas mayores que las que ya tenía en España. Supongo que esas respuestas nadie las conoce, y si alguien las conoce se las queda para sí mismo o para algún alumno que tenga una relación realmente especial con ese profesor, algo que en nuestro caso no fue así, por más que yo lo intenté con mi "persecución".
A día de hoy, sigo obviamente sin conocer a ciencia cierta las claves para acceder a esa excelencia que distingue a los buenos flautistas de aquellos que llevan una carrera superior. Tengo mis explicaciones, pero no pasan de ser "mis" explicaciones. Para un joven músico español de los 90, acceder a orquestas europeas era una quimera. Había figuras casi míticas que lo habían conseguido, el propio Vicens Prats, el trompista Vicente Zarzo en la Residentie de la Haya, Jaime Martín; pero habitualmente éramos vistos con cierto menosprecio, sentíamos un complejo de inferioridad, y de hecho hasta en la ingente cantidad de audiciones celebradas en España en esos años, la figura del músico extranjero solía "per se" imponerse a la del músico español. En estos años vinieron multitud de flautistas extranjeros a buscar su futuro en las orquestas españolas, y como es natural había de todo, algunos que aportaron más, otros menos, y algunos nada....pero esto es otra historia.
Ya hace años que no estudio con nadie. Realmente como ya he dicho, después de mis años con Antonio Arias ya no estudié más con nadie. Ahora, mi vida es muy distinta, las obligaciones personales hacen que el tiempo se administre de un modo distinto a cuando se es estudiante y todo el esfuerzo se focaliza en un único objetivo.
Ciertamente se aprende a mantener una forma mínima con mucha más economía de medios y de tiempo. Evidentemente la experiencia también ayuda a conocer y conocerse más y mejor, y el trabajo meramente musical para montar programas es más rápido.
Hay una última perspectiva que me ha aportado mi trabajo en el Conservatorio. Ahora, cuando abordo problemas técnicos específicos me remito en muchas ocasiones a las mismas cosas que les digo a mis alumnos de Grado Elemental. Y es que en el fondo, la técnica básica ya ha de estar presente desde la primera clase de 1º de Elemental. Y esta misma técnica, la más elemental (postural y respiratoria casi siempre) es la misma que me sigue solucionando los problemas propios que me encuentro hoy en día. El proceso, además, por el que he depurado mis ideas acerca de la técnica flautística, para aplicarlas a mis clases, me permite determinar más fácilmente qué soluciones de mi ideario son más apropiadas en cada situación.