miércoles, 17 de febrero de 2010

CONSEJOS A OPOSITORES: ANALISIS

Si has decidido presentarte a las oposiciones, hay algunos consejos que creo que pueden ayudar.

La prueba práctica tiene muy poco peso en la nota final. Pese a ello, e independientemente de su evidente valor musical, puede tener una influencia clara en la impresión que el tribunal se haga de ti, pues normalmente se busca gente que toque bien y sepa hacer un análisis correcto, entre otras cualidades.

Esta puede ser la primera prueba que se haga, y su lectura se puede hacer después de tocar. La lectura de un análisis bien hecho indica que se está ante un buen opositor. Si además has tocado bien, el tribunal puede tener claro desde este mismo momento que está ante un serio candidato a conseguir una plaza.

El análisis debe tener varios apartados inexcusables. Una parte de análisis musical puro, y otra de análisis didáctico. No olvides realizar ninguna de las dos. De nada servirá un excelente análisis armónico si no tienes tiempo de hacer un análisis didáctico correcto.

El tiempo para realizar el análisis es muy corto. Una hora, desde que se entrega la partitura hasta que se recoge el examen. El análisis no es una adivinanza; no es decisivo, ni siquiera importante que conozcas o no la pieza. Lógicamente, si aparece el Concierto en sol de Mozart, no es muy presentable que un opositor no lo conozca, pero por lo demás no se trata de identificar la pieza, sino de describirla, situarla, y detallar su aplicación didáctica.

Tampoco tienes que obsesionarte en qué forma tiene la pieza. Muchos opositores tratan de ver formas sonata en cualquier cosa, mientras que hay miles de casos de piezas que no tienen un nombre académico específico.

A la hora de situar temporalmente la pieza sin conocerla, hay infinidad de detalles que por afirmación, o por eliminación nos dan pistas inequívocas. Las indicaciones de tempo o carácter, por ejemplo. Un "très moderé" nos aparta inmediatamente de cualquier pieza barroca, clásica y casi con total seguridad romántica. Una tonalidad complicada también. Un pasaje en frullatto nos da pistas acerca del siglo en el que está escrita la pieza. Intervalos complicados, registros ampliados, o reducidos nos hablan de diversas edades y usos del instrumento, una armonía más o menos complicada obedece a un estilo u otro...

En función de todo ello podemos arriesgarnos a situar la pieza en un espacio temporal. De todos modos, si no tenemos abolutamente claro el momento o el compositor al que pertenece, tampoco se trata de hacer una quiniela. Como tribunal, no esperaría que un opositor conozca las miles de obras de nuestro repertorio, pero sí que sepa observar y describir las características de una pieza y en función de ello hacer un juicio acerca de su naturaleza.

Y de nuevo, controla el reloj y deja un tiempo suficiente para completar un análisis didáctico de la pieza. Además de que lo recogen las convocatorias, no olvides que se buscan profesores de flauta, que van a enseñar flauta, no solo armonía ni formas musicales (que también). Por lo tanto, analiza las dificultades técnico-musicales. Tempo, pasajes técnicos, registro, dinámicas, afinaciones, longitud de las frases...todo ello determinará a qué curso/s dirigirías el estudio de esa pieza.

No está de más que cites algún objetivo de la programación. Además de ser totalmente procedente, das a entender al tribunal que conoces la legislación. Debes concretar los métodos de estudio a aplicar para las diferentes dificultades reseñadas, y también los criterios de evaluación que como profesor puedes exigir a los alumnos sobre el texto presentado.

Esta es una prueba muy estresante. El tiempo vuela literalmente, y cuando aún estás numerando compases ya han pasado fácilmente quince o veinte minutos. Te aconsejo que hagas simulacros de examen en casa, con partituras que conozcas y otras que no, sometiéndote férreamente al reloj.

Pese a lo dicho de la puntuación de esta prueba, repito que creo que en ella se ve a un buen opositor frente al mediocre o al malo. Además, si empiezas con buen pie la oposición, vas a sentirte más seguro y será más fácil que el resto de pruebas las abordes con tu mejor predispocición.

Suerte.

2 comentarios:

Guille dijo...

Me resultó muy útil su información sobre la prueba de analisis y de hecho, junto a la parte de tocar, me hizo obtener la nota mas alta de todas las pruebas que hice en la Oposición (7.6), Por eso le doy las gracias, aunque hay una cosa que no acabo de entender:

Si como usted dice esta prueba sirve para que un tribunal competente se haga una idea del tipo de opositor, ¿cómo se explica, como ha sido el caso de estas oposiciones, que una candidata que saca un 0.0000 de puntuación en esta prueba, sea capaz de obtener plaza? que opinión le merece a usted la actitud del tribunal al puntuar lo suficiente en pruebas posteriores (programación y unidad didáctica) a dicha candidata, para aprobar la oposición, entrar en el concurso de méritos y obtener plaza? Este año se ha dado el caso en el tribunal de sevilla.

Mi pregunta es, si el sistema permite que alguien que no ha demostrado empíricamente tener un conocimiento práctico del instrumento ni saber analizar didácticamente una obra, Obtenga una plaza de funcionario e imparta clases de flauta en un centro público, que clase de calidad tendrá como docente? que calidad tiene la enseñanza de un sistema que permite eso?

Y voy mas alla, si el sistema está mal hecho, acaso el tribunal no es competente para atajar casos como este?

Perdone si soy demasiado directo, solo queria expresar mi opinión a un profesional como usted, que con este blog demuestra su interés por ayudar a gente como yo.

Alfonso Rubio Marco dijo...

Hola Guille, en primer lugar me alegro de que la entrada que publiqué le sirviese para la realización de esa prueba, y le agradezco su comentario. También siento que finalmente no consiguiese una de las plazas ofertadas.

En cuanto a lo que me plantea, es una cuestión complicada y larga.

Sin conocer ningún detalle más que las evidencias que aporta, es chocante cuanto menos que un aspirante que obtiene un 0 en una de las pruebas consiga finalmente una plaza vitalicia como profesor.

Si hay algún responsable último de esta situación no es el aspirante, ni casi el tribunal (del que en principio hemos de presumir la buena fe mientras no se demuestre lo contrario), sino de unas reglas de juego impuestas por una Administración que traza unas líneas precisas con un perfil claro del aspirante que buscan.

En otras entradas que hice al respecto de las oposiciones de este año, ya dejé bien claro mi punto de vista relativo a esta y otras cuestiones. Creo que es un sistema injusto, viciado y tendencioso.

No he estado nunca en un tribunal de oposiciones (afortunadamente) y tan sólo me presente a unas, en las que accedí a mi puesto (afortunadamente también). El trabajo del tribunal es ingrato y desagradecido. Sé que muchos funcionarios tratan de evitar el ser seleccionados, y que muchos de los que lo son van con la mejor de sus predisposiciones para seleccionar a los mejores candidatos. También es cierto que algunos personajes tratan de estar siempre en el meollo obedeciendo a intereses más espúreos, qué le vamos a hacer. El poder atrae los intereses más variados y menos loables, pero en cualquier colectivo hay una gama amplia de tipologías.

En estas oposiciones se habrá seleccionado aspirantes malos, regulares, buenos y muy buenos en una proporción u otra, del mismo modo que se habrá desechado a aspirantes con una preparación óptima. En cualquier caso todos los seleccionados van a trabajar muchos años con los futuros alumnos de flauta de nuestros conservatorios, pero insisto la raiz del problema no reside en los individuos sino en el sistema que promueve este resultado.

No soy muy dado a contar muchas batallitas, pero podría ocupar muchísimo tiempo en contar situaciones rocambolescas, injustas, dramáticas incluso que se dan en el ámbito de los Conservatorios, de las orquestas, y en la vida corriente misma.

Hace unos años por ejemplo en una especialidad distinta a la nuestra se expedientó a miembros de un tribunal por actuar en conciencia y no acatar las directrices de la Delegación correspondiente...

Nuestro sistema educativo produce resultados mediocres o directamente malos, comparado con otros de nuestro entorno. En todo ello todos tenemos nuestra porción de responsabilidad (como políticos, profesorado y hasta alumnado) en función de nuestra parcela de poder.

Al final somos responsables como miembros de una comunidad educativa, y como ciudadanos mismos de la sociedad que vamos construyendo. Por eso no le he de perdonar por ser muy directo, sino felicitarle por expresar su malestar y comprender su punto de vista.

Ya sé que esto servirá poco como consuelo ahora mismo, pero no podemos hacer mucho más que trabajar en pos de un sistema que prime el esfuerzo y la excelencia.

Le reitero mi agradecimiento por su comentario, y le animo a seguir trabajando.

Un saludo.
Alfonso Rubio marco.

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