martes, 2 de noviembre de 2010

REPERTORIO FLAUTÍSTICO: TRISTAN MURAIL


En esta entrada voy a hablar de otro compositor francés. Se trata de Tristan Murail, uno de los representantes más importantes de la corriente compositiva que se dio en llamar espectralismo, y cuyas otras máximas figuras son Gérard Grisey (muerto en 1998 a los 52 años), Hugues Dufourt y Michaël Levinas.

Murail fue alumno de Messiaen en el CSM de Paris, como la mayoría de los grandes compositores franceses de finales del s.XX, y tiene una profunda formación académica y musical. Fue premio de Roma en 1971, y en 1973 fundó junto a Tessier, Levinas, Dufourt y Grisey el Ensemble L'Itineraire, uno de los grupos de música contemporánea más importantes de Europa, y cuya flautista actualmente es Sophie Dardeau (profesora además del Conservatorio del 6ème arrondisement de Paris). Actualmente es uno de los compositores de mayor reconocimiento mundial, y reside en los EEUU donde da clases de composición en la Universidad de Columbia.

El espectralismo aparece en la década de los 70 del siglo pasado, y está muy relacionado con la creación del IRCAM, en cuyo seno la investigación de los sonidos por medio de la electrónica proporcionó nuevas vías de creación musical. Su teoría parte del análisis profundo de la física acústica, y trabaja con la armonía que se deriva de la naturaleza profunda de los sonidos. El espectralismo propone, en un principio, un acercamiento más naturalista al hecho sonoro , y la elaboración de la materia musical es menos estructurada y más descriptiva que en otras corrientes compositivas coetáneas. Tal vez la difusión tan intensa que ha conocido en estas décadas se debe a esta conexión tan íntima con la naturaleza misma del sonido, con el análisis de los diversos timbres más o menos complejos.

El catálogo de Murail no es especialmente abundante, aunque sí de gran calidad. Estos años he tenido la suerte de trabajar bastantes de sus piezas de cámara y ensemble (Winter fragments, Treize couleurs du soleil couchant, La barque mystique, Feuilles à travers les cloches), y de hacer varios ensayos y conciertos con él presente. El tratamiento de la flauta en la música de cámara y de ensemble de Murail es bastante importante. Como todos los grandes compositores conoce muy bien el instrumento para el que escribe. La principal dificultad técnica reside casi siempre en el uso constante de la microtonalidad. También utiliza muy frecuentemente los
multifónicos, que suelen ser una de las parcelas de la técnica contemporánea más esquiva en nuestro instrumento.

Este uso está muy vinculado a las características sonoras de la flauta, y a la acústica natural del tubo que tocamos. Para la formación clásica que recibimos resulta complejo el cambio de esquema auditivo que nos propone, pues no estamos entrenados para distinguir la afinación entre un cuarto o un tercio de tono. No he conocido aún a nadie que honestamente lo haga (no sé si el mismo Murail sería capaz, evidentemente no se lo pregunté), por lo que en la práctica se uitiliza una técnica de desafinación más o menos depurada, a veces de embocadura y a veces con digitaciones especiales. Recuerdo que estudiando Winter fragments sentía una gran frustación ante algunos pasajes de notas a una velocidad endiablada, y en los que cada una de ellas prácticamente tenía un microtono con lo cual era imposible efectuar una digitación real. Recuerdo que pasé verdadera angustia ante la perspectiva del ensayo con la presencia de Murail, y mi incapacidad para tocar los pasajes de microtonos. Cuando le expuse esta angustia, Murail me tranquilizó diciéndome que él ya sabía que las digitaciones eran impracticables, y que utilizase la embocadura para acercarme a la afinación teórica.

A lo que iba. En el catálogo de Murail encontramos tres obras con la flauta como protagonista. No son muchas, pero sí lo suficientemente importantes como para conocerlas y concederles una escucha y un trabajo atentos.

Se trata de Unanswered questions para flauta sola con amplificación ad libitum, Le fou à pattes bleues para flauta en sol, en do y piano y Ethers para flauta bajo, en sol, en do, piccolo y ensemble, también con amplificación ad libitum. Utiliza la familia completa de las flautas (salvo la subcontrabajo, etc...que en la práctica no son más que rarezas), como una especie de instrumento único del que va extrayendo todas las características sonoras. Ciértamente la flauta en do es el ejemplar que da más juego en cuanto a la microtonalidad y los multifónicos (también la flauta alto). El píccolo y la flauta baja no permiten tanta diversidad, pero aportan una gama cromática necesaria en el conjunto, de gran interés sonoro e incluso estructural.

Cronológicamente la primera de las piezas es Ethers, compuesta en 1978, y estrenada por Pierre-Yves Artaud y el Ensemble l'Itineraire bajo la dirección de Jacques Mercier en Lisboa. Es una obra muy característica del primer período de Murail, pues se plantea como una descripción bastante aproximada de las posibilidades sonoras "naturales" de las flautas traveseras. La pieza tiene una duración de veinte minutos y se desarrolla por medio de largos pasajes de exposición más que de desarrollo temático. Comienza la flauta baja con una combinación de sonido y voz que crea una armonía a la que se suman los diferenciales resultantes. Luego hay una pasaje muy largo en el que trabaja la sonoridad de armónicos náturales y overblowing sobre fundamentales específicas. Es un pasaje de gran exigencia física pues la frecuencia de toda esta textura se incrementa progresivamente hasta el final de esta sección. En la siguiente la flauta en do toma la vez, y asume un pasaje de cierta dificultad técnica en el que trabaja sobre sonoridades de acordes que va desplegando en arpegiados y trinos largos. Las flautas bajo y en sol modulan el paso entre las siguientes secciones por medio de pasajes de multifónicos que introducen nuevo material armónico.

La irrupción del píccolo será por medio también de multifónicos (que como dije antes son en este instrumento bastante inestables y funcionan más por una determinada presión de columna que por digitaciones realmente útiles). Poco a poco el flautín ejecuta un pasaje de gran virtuosismo técnico junto al ensemble con un accelerando hasta el límite. Tras el mismo se relaja la tención por medio de notas largas que darán paso a una sección de gran atractivo sonoro, en el que de nuevo la flauta en do despliega arpegios sobre espectros sonoros determinados, con un carácter más ligado y con una apariencia de serenidad auditiva profunda. La microinterválica puede en esta sección crear un efecto hasta cierto punto más lírico de lo que suele ser habitual en la mayoría de la música contemporánea. La última sección vuelve a ser interpretada por la flauta baja que cierra el círculo de la pieza retomando gestos sonoros de su primera intervención.

Es evidente, creo, que la pieza me encanta. La toqué a principios de año con Zahir en el I Ciclo de Música Contemporánea del Ensemble celebrado en Sevilla, y tal vez la vuelva a tocar esta temporada en Madrid. Es por ello una pieza que conozco bien, y en la que veo grandes valores musicales. Hay tan sólo dos grabaciones disponibles, la primera de Artaud con L'Itineraire (Accord AC 4659002) y otra más reciente del norteamericano Argento Ensemble con Erin Lesser como solista de flauta (Aeon AE 0746). La edición de la partitura, a cargo de Editions musicales Trasatlantiques está literalmente plagada de errores mayúsculos (faltan compases, digitaciones incorrectas, números de ensayo equivocados....) por lo que hay que perder mucho tiempo en la corrección del material.

La siguiente obra de la que quiero hablar es Le fou à pattes bleues ("el loco de patas azules") la única pieza para flauta y piano de Murail. Escrita en 1990, establece una linea directa con Le merle noir de Messiaen, quien recordemos que fue profesor de composición de Murail. Le fou es un pájaro natural de las Islas Galápagos, y que como el autor dice con cierta ironía en las notas de programa, es el único pájaro "espectral" de la Creación. Asegura que el macho desgrana un espectro de armónicos naturales con su canto. El homenaje a Messiaen estaba por tanto servido, y quien mejor que el piano, como en Le merle noir para acompañar a la flauta.

Tanto el paisaje natural de las Galápagos, como la actitud algo ridícula del macho en el cortejo y el graznido de la hembra como respuesta al mismo, tienen una descripción musical en la pieza de Murail, tal y como él mismo manifiesta.

La pieza comienza y termina con la flauta en sol por medio de tránsitos por los armónicos naturales de distintas fundamentales, y esboza unos primeros diseños microtonales. La flauta en do desarrolla toda la parte central de la pieza, utilizando tanto whistles en glissando, tongue ram, overblowing, pizzicato, ruído de llaves, y prácticamente toda la gama de técnicas contemporáneas. Se centra especialmente en el desarrollo de diseños melódicos muy a modo de Messiaen en Le Merle, que se entrelazan con el piano de un modo bastante complicado. La pieza es de una dificultad alta, además debido a la textura del dúo.

Yo no la he tocado nunca (aún), aunque la estoy trabajando cuando puedo y espero tocarla en concierto en cuanto me sea posible. Fue dedicada a Messiaen y estrenada por Patrice Bocquillon y Dominique My en 1991. No ha sido aún grabada, aunque se puede escuchar un extracto de una interpretación en vivo en la mediateca del Ircam.

La última obra del catalógo de Murail para flauta es Unanswered questions para flauta sola, compuesta en 1995. La obra está dedicada a la memoria del compositor Dominique Troncin muerto en 1994 a los 33 años, y que fue alumno de Murail durante su etapa como profesor en Paris.

La pieza tiene una duración aproximada de cinco minutos, y para mí es la que tiene una mayor connotación afectiva de las suyas. La flauta aparece dal niente, y va desarrollando lánguidos pasos hacia armónicos naturales superiores y notas en cuartos de tono, lo que conforma una especie de melodía velada que es la que configura el carácter tan melancólico de la obra. Poco a poco la dinámica y el registro del instrumento ascienden y se llega a un punto de tensión dramática que se resuelve con una vuelta al recurso inicial de la fusión del sonido con el silencio.

Editada por Lemoine, cuando la trabajé tuve que corregir algunas digitacíones de microtonos que no me parecieron correctas. Toqué la pieza en París hace unos años con Murail presente en un ensayo y concierto, y no tuvo objeción alguna.

Es una pieza corta y sin grandes pretensiones, pero creo que se puede incluir perfectamente junto a otras grandes piezas para flauta sola (Syrinx, Partita, Sonata de Carl Philipp...) en un programa de una gran calidad sin ninguna duda.

Esperemos que estas no sean las últimas obras de Murail para la flauta, pues es aún un compositor en activo y ya ha demostrado mucha atención a nuestro instrumento.

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