miércoles, 27 de octubre de 2010

REPERTORIO FLAUTÍSTICO: PIERRE BOULEZ

Nuestro instrumento posee un repertorio inmenso, la gran parte del cual es literalmente desconocido o ignorado por la generalidad de los flautistas.

He estado haciendo listados exhaustivos de obras tanto a solo como de cámara u orquesta que creo que deberían ocupar un lugar más importante dentro de nuestro repertorio, pero creo que por su propia naturaleza el blog puede ofrecer una información más inmediata y menos elaborada.

Por ello quiero citar a modo de guía obras específicas o autores de especial importancia dentro de nuestro ámbito.

El primero que me viene a la mente es Pierre Boulez. Su figura no necesita presentación, pues tanto en su faceta de director de orquesta como en la de compositor es un personaje de reconocimiento mundial.
Pensé titular esta entrada como "Nuevo repertorio para flauta", pero el adjetivo está aquí de sobra pues sus obras tienen decenios de antigüedad, y no son en absoluto desconocidas. Pero en la práctica la verdad es que pocos flautistas no especializados en repertorio contemporáneo las conocen más que de oídas.

Boulez ha aportado a la flauta algunas de las piezas más importantes para el instrumento de la segunda mitad del s.XX. La Sonatina para flauta y piano es probablemente la pieza más conocida por los flautistas, al menos en Conservatorios e intérpretes de primer nivel. Su dificultad técnica e interpretativa la convierten en una obra al alcance de pocos flautistas y especialmente de muy pocos alumnos. La aparición en los últimos años de grabaciones (Sophie Chérrier, Patrick Gallois...) ha creado referencias sonoras al alcance de otros intérpretes, y poco a poco será también una pieza de repertorio en los conservatorios españoles sin lugar a dudas. Además de un nivel de virtuosismo muy elevado y de una gran madurez musical, quien quiera abordar su interpretación ha de disponer de un pianista comprometido con un trabajo de una exigencia máxima.

La Sonatina fue escrita en 1946, y se suele considerar como la primera gran obra de su catálogo. Han pasado pues 64 años ya de su creación, ni más ni menos. ¡Y seguimos pensando que se trata de música "de vanguardia" o "contemporánea" o el calificativo que se le quiera aplicar!. La obra fue encargada a Boulez por Rampal, pero nunca fue tocada por él (no fue precisamente un flautista cercano a las piezas de vanguardia radical como lo fue la Sonatina en su momento). Es una obra relacionada estructuralmente a la Sinfonía de Cámara Op.9 de Schoenberg (que grabé con Zahir Ensemble para Naxos el año pasado). Como toda la música de Boulez no es una pieza de escucha fácil, pero quien tenga interés en comenzar a conocer el repertorio de la segunda mitad del siglo XX para flauta tiene ahí un punto de partida ineludible.

La siguiente obra de Boulez que concede a la flauta un papel preponderante es Le marteau sans maître, compuesta en 1955 para mezzo y seis instrumentos. Precisamente la instrumentación es una de las características más diferenciales de esta pieza. Flauta en sol, guitarra, viola, xilorimba, percusión y vibráfono conforman una agrupación difícil de imaginar a priori. El tratamiento no es compacto en casi ningún momento y suele funcionar normalmente por combinaciones camerísticas entre ellos. La estructura de la obra es tremendamente compleja, y parte de su mitificación surge de esa característica, que ha fascinado a musicólogos y compositores durante décadas.

Si la Sonatina fue una obra encuadrada dentro del serialismo estructural y por lo tanto muy pegada a una cierta tradición centroeuropea de la música y del tratamiento instrumental, Le Marteau plantea una visión algo más excéntrica de la sonoridad en general y flautística en particular.

Por un lado tiende un lazo con Schoenberg, pues la relación con el Pierrot Lunaire (otra de las piezas de cámara míticas para los flautistas) es directa. Pero como digo, la elección de la flauta alto viene determinada por la búsqueda de una sonoridad específica y unitaria en toda la obra, que actúa prácticamente como un elemento funcional central. Esta misma característica la podemos encontrar, sin ir más lejos, en la música para flauta de Debussy.

Este año he tenido la suerte de tocar Le Marteau junto al Zahir Ensemble, y ha sido una de mis más intensas experiencias musicales. La partitura supone un reto en sí misma, pues ya solamente la escritura es de una dificultad extrema. El trabajo de conjunto es la siguiente dificultad ya que la textura de la pieza exige una concentración y una conjunción máximas. Es seguramente la obra camerística más importante para la flauta en sol, del mismo modo que el Pierrot lo es al piccolo. En ella la flauta comparte protagonismo con la mezzo, con la que realiza un dúo en el tercer número. Éste comienza con un pasaje cadencial de la flauta seguido por la cantante, y tiene una relación directa con Der Kranke Mond del Pierrot de Schoenberg. A través de los nueve números el papel de la flauta va cobrando un protagonismo mayor, que se impone en el final de la obra Bel édifice et les pressentiments.

Si bien el catálogo de Boulez para la flauta no es mucho más amplio, sí que es realmente importante. La siguiente obra en la que otorga un papel preponderante a la flauta es Mémoriale, para flauta y ocho instrumentos (2 trompas, 3 violines, 2 violas y chelo). Desde Le Marteau han pasado 30 años nada menos. En este tiempo la figura siempre controvertida de Boulez ha ascendido hasta la élite cultural mundial, y la creación del IRCAM y del Ensemble Intercontemporain tras su regreso a Francia le han proporcionado unas herramientas de primer orden para desarrollar sus ideas musicales. Su evolución le lleva a la investigación con la interacción entre los instrumentos y el ordenador. Mémoriale es una obra corta (6') a modo de ensayo de una obra mayor (la idea del work in progress) que no será otra que la última gran pieza para flautas de Boulez: ...explosante fixe...

Estas experimentaciones tendrán otras ramificaciones interesantes que si puedo abordaré en otras entradas, como la pieza Jupiter de Philippe Manoury, la primera que combinó la flauta con el procesamiento en vivo de sus propios sonidos por parte de un ordenador.

El flautista que estuvo en el germen de todos estos proyectos, y solista además del Intercontemporain fue Larry Beauregard. Canadiense y estudiante entre otros de Marion en el CSNM de París, comenzaba una espectacular carrera internacional cuando murió de cáncer con 28 años, de tal modo que no pudo llegar a realizar ninguno de los estrenos de esta serie de obras con las que tanta vinculación tuvo.

Mémoriale de este modo es una primera versión del final de explosante-fixe... Estamos ante un auténtico concierto para tres flautas y ensemble, una de las cuales va conectada a un midi que procesa sus sonidos y los devuelve transformados. La versión última (que no se puede decir que sea la definitiva) fue estrenada finalmente en 1994, tras años de elaboración como ya he dicho, por Pierre-André Valade, Sophie Chérier, Emmauelle Ophèle y el Ensemble Intercontemporain. La idea del tratamiento en vivo de los sonidos por un ordenador sobrepasa el trabajo habitual de la música electrónica en el que la dialéctica se establecía entre el instrumentista y una grabación (al modo de Dialogue de l'ombre double del propio Boulez; el clarinetista toca sobre una grabación hecha por él mismo con antelación).
La obra se divide en tres movimientos, compuestos de seis variaciones (Transitoires II a VII) y entrelazados por unos Transitoires de la electrónica, que acaban en el núcleo del material inicial Originel, que es la reelaboración de Mémoriale. El material base se refleja gráficamente en la parte de flauta-midi como una especie de salón de los espejos en los que los distintos Transitoires orbitan alrededor del Originel de un modo circular.
Mémoriale está dedicada a Larry Beauregard (al igual que Jupiter de Manoury), y explosante-fixe a su vez a Stravinsky, no sólo como homenaje sino como evocación. La partitura lleva el epígrafe siguiente "a fin d'évoquer Igor Stravinsky. -d'évoquer son absence". Recientemente ha sido interpretada por la Filarmónica de Berlín con Emmanuel Pahud, Sophie Chérier y Marion Ralincort (18/09/10).
Antes de finalizar hay que citar una obra para flauta sola de Boulez que pese a aparecer en sus catálogos está inédita. Se trata de Strophes, fechada en 1957 aunque inacabada.

domingo, 24 de octubre de 2010

Orquestas en peligro y demás.

Dentro de la vorágine de recortes presupuestarios que se ha desatado en toda Europa, destaca últimamente la propuesta gubernamental para la desaparición del ente que engloba a las tres orquestas y el coro de la radio neerlandesa. Por internet circula la noticia desde hace días y un manifiesto contra esta medida, que se puede firmar (http://www.mco.nl/mco_page/actie/eng).

En otros países de nuestro entorno ya ha habido situaciones similares como la reestructuración llevada a cabo con las orquestas de la RAI italiana hace años que las dejaron en una megaorquesta (10 flautistas...) con sede en Turín, los recortes a los teatros de ópera, etc.

Sin irnos tan lejos, en nuestro país ya ha habido medidas como la desaparición (¿transitoria?) de la Orquesta de la Academia del Liceu de Barcelona, que no han tenido tanto eco, pero que no presagian nada bueno para las orquestas profesionales españolas. Los recortes en los presupuestos de casi todas ellas son generalizados, y cada una trata de salir del apuro como mejor puede (recortes de plantilla más o menos manifiestos, programaciones más conservadoras, reducciones de cachés...)

La fragilidad del tejido musical profesional español no debería hacernos confiar demasiado en la estabilidad de unas instituciones necesarias, pero que por otro lado son manifiestamente mejorables sobre todo en su gestión.

Yo he vivido más de diez años como músico de orquestas profesionales, y por lo tanto no puedo más que estar en contra de esta política de restricción de las orquestas. Dicho lo cual, no me sorprende nada de lo que está pasando y además no soy muy optimista de cara al futuro a medio o largo plazo.

La orquesta sinfónica tal y como la conocemos hoy en día es una megaestructura que cuesta millones de euros anuales que normalmente pagan las diferentes administraciones públicas en distintas proporciones (Juntas, Ayuntamientos, Diputaciones, Ministerio). Suelen ser fundaciones o sociedades anónimas. La figura del funcionario profesor de orquesta es algo a extinguir y que yo sepa sólo quedan algunos en la Orquesta Nacional de España. De este modo, si una administración decide en un momento que no le interesa gastar más dinero en una orquesta no se enfrenta a una serie de funcionarios de una Institución Oficial, sino a empresas externas que tan sólo tienen vínculo con ella por medio de las subvenciones anuales que reciben.

Este proceso no es de hoy, ni se ha acabado. El desprestigio de los funcionarios como artistas ha venido sonando desde hace muchos años, y los propios músicos hemos sido cómplices de esto creyendo que una situación profesional más libre nos convertía en mejores artistas. La figura del freelance que no tenía vínculos estables con ninguna Institución era (y es) la panacea de muchos músicos de mi generación y posteriores. Como digo, este proceso no ha parado y los siguientes objetivos de este pensamiento somos los colectivos docentes. Del mismo modo que pasó con los funcionarios de orquestas, los conservatorios oficiales y los funcionarios docentes no gozamos de un prestigio demasiado alto. E igualmente que en el caso citado, muchos alumnos y colegas elogian sistemas educativos más libres y menos regulados en cuanto a la contratación de su personal. Hablo evidentemente de instituciones como la Esmuc, Musikene, Reina Sofía, etc. que por lo demás cuentan con algunos magníficos profesores entre sus planteles.

Volviendo a las orquestas, como decía antes no me extraña en absoluto lo que está ocurriendo por desgracia. La música sinfónica ha perdido gran parte del protagonismo social que le fue característico en su era dorada, y en la época de la creación de las grandes orquestas europeas. Las causas son múltiples y este no es lugar para estudiarlas ni yo quien lo pueda hacer. Las orquestas representaron la vanguardia musical en otras épocas, pero por un lado el movimiento historicista ha reducido enormemente su repertorio. Por otro lado la propia naturaleza de las mismas las hace enormemente reticentes a la hora de programar obras de un mayor riesgo estético.

El público que quiere oir a Rachmaninov eternamente nunca aceptará obras que vayan más allá de Schostakovich (que suele ser el límite de su repertorio antes de meterse en problemas con los músicos y el público). Sé por propia experiencia que los músicos de orquesta no sienten en general demasiada empatía con el repertorio "contemporáneo", y el trabajo que se le dedica al mismo no suele ser equiparable ni en tiempo ni en interés.

De este modo tenemos formaciones que engullen millones de euros, con poco o ningún control en su gestión, ninguna democracia interna, que centran su actividad artística en un par de siglos a lo sumo de creación musical, con un público cada vez más envejecido y una repercusión social escasa.

RAFEL FESTIVAL. CONCIERTO DEL 11 DE NOVIEMBRE.

Promoción del concierto de Solistas de Zahir Ensemble en el canal TVF Estreno absoluto de "Mi ventana 02" de Diana Custodio...