sábado, 27 de abril de 2013

COLECCIONISMO DE FLAUTAS

El coleccionismo de instrumentos musicales es una actividad muy tradicional en todo el mundo y de este modo encontramos museos de instrumentos, algunos de los cuales son especialmente relevantes, por los instrumentos que guardan, para los flautistas. La colección de Dayton C. Miller en la Biblioteca del Congreso de los EEUU, es probablemente la mejor de todas. El Museo de la Cité de la Musique  de París, el Germanisches National Museum de Nüremberg o la Universidad de Edimburgo entre otros, también albergan grandes colecciones.

El coleccionismo amateur es una variante de esta actividad muy clásica que en los últimos años, gracias fundamentalmente a internet, se ha convertido en una opción fácil y muy interesante. El auge de la "música antigua" y el interés por los instrumentos utilizados en otras épocas (aquello que a veces se llama flautas históricas), ha acrecentado también esta actividad, y no es raro que flautistas profesionales o no, compren flautas de distintos sistemas y materiales bien sean copias o instrumentos realmente antiguos.

La flauta es un instrumento que desde finales del siglo XVI ha tenido una gran popularidad, con épocas de auténtico furor. La producción de instrumentos siempre fue muy grande para abastecer a un mercado con una demanda constante. La producción de traveseras fue hasta principios del siglo XX una cuestión casi exclusivamente europea. Fabricantes de Francia, Alemania, Inglaterra, Italia, Austria, etc... producían miles de instrumentos de todos los niveles. Muchos de ellos se han ido destruyendo a lo largo del tiempo, otros han llegado en muy pobre condición o con algún defecto, y unos pocos en estado de poder ser tocados directamente o con pocas reparaciones.

Dentro de este pequeño mundo, algunas marcas o modelos de instrumentos merecen especial atención y si hay un número 1 de las flautas antiguas, bien podría ser la célebre flauta de oro de Louis Lot que perteneció a Jean Remusat, y que años más tarde Jean-Pierre Rampal comprase en un anticuario.




No menos valiosa sería esta flauta hecha por Johann Joachim Quantz para Federico II de Prusia, y perteneciente a la colección Miller.




Hay algunas otras flautas que tienen un valor enorme, y un precio no menor. Se me ocurre, por ejemplo la Haynes número 14.000 en platino con la que Georges Barrère estrenase Density 21.5 de Edgar Varèse, los modelos originales de Hotteterre que puedan quedar, la flauta de cristal de Laurent regalada a Napoleón, algún juego de flautas de hueso prehistóricas como las encontradas en Jiahu (China) hace unos años, etc...

Sin llegar a estos niveles, que serían la cumbre del coleccionismo de flautas, un aficionado a esta materia puede ir haciéndose una modesta colección particular (si bien hay coleccionistas particulares con joyas como estas). Como decía, internet ofrece una amplia gama de posibilidades para encontrar instrumentos de todo tipo y condición, a todo tipo de precios. También existe la posibilidad de rastrear mercadillos, anticuarios y rastros de cualquier lugar, lo que es menos productivo, pero más romántico.

En el mundo de las flautas de colección hay algunas marcas que gozan de especial predilección. Una de las que siempre ha tenido un gran prestigio y demanda son las flautas Louis Lot. Es el estándar de la flauta de la escuela francesa que se impuso mundialmente desde finales del siglo XIX y principios del XX, gracias a que fue adoptada como instrumento propio del Conservatorio Nacional de Paris desde la llegada de Dorus. Sustituyó de este modo a los modelos Tulou que estuvieron vigentes durante el periodo de éste en la Institución (una costumbre ésta tan provechosa para la escuela francesa y los fabricantes beneficiados, como dudosa en su legalidad o ética). Fue gracias al tránsito que los flautistas franceses, en especial Georges Barrère, hicieron hacia los Estados Unidos, que los fabricantes norteamericanos adoptaron la mayoría de las especificaciones de las flautas Boehm francesas y las exportaron e impusieron mundialmente. Particularmente fructífera fue la relación del citado Barrère con la firma Wm. S. Haynes, que le vendió decenas de flautas entre ellas la citada nº 14.000 de platino-iridio. Siendo las Lot las flautas más populares (y caras) en este ámbito, no fueron las únicas flautas Boehm francesas de alto nivel. Marcas comoRive, Bonneville o Lebret produjeron también instrumentos de gama alta, tanto en alpaca (maillechort) como en plata o madera (Lot). A juicio de algunos especialistas tanto las Rive como las Bonneville fueron tan buenas o incluso mejores que las Lot. Todas estas marcas tuvieron un precedente casi común que fueron las flautas de Clair Godfroy, en cuyo taller trabajaron tanto Louis Lot como Claude Rive o para quien también trabajo Auguste Bonneville. De hecho la primera exclusiva para la fabricación de los modelos de Boehm (tanto el primero como el segundo) en Francia la adquirió Clair Godfroy.

Estas flautas pueden tener un precio relativamente alto en el mercado, dependiendo del material empleado y del estado de conservación en que se encuentren, pero también podemos encontrar otras flautas de otros constructores que pueden conformar una interesante colección.

Al igual que hoy en día, hubo desde mediados y finales del siglo XIX grandes empresas que construyeron casi todo tipo de instrumentos en un proceso de producción industrial. Muchos de ellos fueron directamente a abastecer a un mercado barato casi siempre de aficionados, y en algunos casos también producían instrumentos de gama media o alta, cuyo precio obviamente era mucho mayor. En Francia encontramos marcas como Thibouville o Couesnon. Ésta última tuvo una etapa de esplendor que tuvo su cima en los primeros decenios del siglo XX, y fue la flauta preferida por Marcel Moyse, quien tuvo un modelo diseñado por él mismo con un sistema de llaves ergonómico.



Muchas de estas marcas fueron pasando de un propietario a otro, incluso de un país a otro, manteniendo sólo el nombre y la reputación que tenían y a veces su calidad y otras no. Son casos como los de Rudall, Carte, Buffet, Selmer, Gemeinhardt, Haynes, Powell y tantos otros.

Pero de igual modo que ocurre hoy en día hubo decenas de fabricantes que produjeron instrumentos bajo su propio nombre durante su vida profesional, y cuya marca desapareció con ellos. En este apartado se encuentran flautas de todo tipo, algunas de muy alto nivel, cuya marca dice poco o nada a la mayoría de los flautistas actuales, pero que merecen atención. Flautas Fischer, Adler, Pelisson, Kohlert, Djalma-Julliot, Badger....es todo un mundo de marcas de las cuales a veces hay muy poca o ninguna información.

Hay anticuarios especializados que venden instrumentos de casi todo tipo, a precios normalmente mucho mayores que los que se pueden encontrar en un anticuario normal, o en internet, pero que suelen dar una cierta seguridad en el proceso de adquisición, de origen y/o estado del instrumento. Esta es una parte muy importante, pues en la mayoría de los casos los instrumentos no suelen ser tocables, sobre todo si son de madera, lógicamente por el paso del tiempo. En otros, sobre todo con instrumentos de metal, suelen necesitar reparaciones que pueden ser muy costosas y que normalmente requieren técnicos muy expertos en el tratamiento de técnicas y materiales antiguos. El enzapatillado, sin ir más lejos suele requerir zapatillas de un espesor muy pequeño, que no es el habitual en las zapatillas que se suelen montar en las flautas modernas.

Justamente las técnicas de construcción de algunos de estos instrumentos antiguos siguen influenciando a algunos constructores modernos. La marca japonesa Altus produce algunos de sus modelos de gama alta imitando la soldadura del tubo de las flautas francesas, y según su publicidad, la aleación de la plata que estas tenían con más de 20 metales diferentes.

La fascinación por estos instrumentos proviene a su vez en gran medida de la influencia de la escuela francesa especialmente en Gran Bretaña durante la primera mitad del siglo XX. Esta influencia propició la prograsiva desaparición de los modelos de flautas inglesas tradicionales en favor de los modelos de flauta francesa (primero las construídas en Francia, y luego las estadounidenses y japonesas ). Las flautas originales adquiridas por muchos flautistas sobre todo británicos sufrieron un proceso de "reafinación", que ha sido muy debatido por la agresión que supone al instrumento original. Como Lot construía flautas en dos afinaciones la=435 ó La=446, sus flautas no se pueden tocar cómodamente en la afinación estándar de La=442 en ninguno de ambos casos. Por este motivo fue (y en parte sigue siendo) habitual someter al instrumento a un proceso que consiste en reposicionar los agujeros en la localización correcta para la afinación vigente. Esto supone que hay que abrir agujeros nuevos, soldar otros, etc... con la consiguiente alteración que eso conlleva. Hay otra técnica que consiste en cerrar una parte de los agujeros con un material que se puede quitar sin alterar definitivamente el diseño original del tubo y su escala, pero yo no he tocado ningún instrumento así como para saber si ello supone una pérdida de sonoridad importante. En cualquier caso es una operación cuanto menos discutible y que se encuentra a medias entre la práctica historicista y la chapuza.

Aparte de los instrumentos de marcas históricas que siguen teniendo un valor importante, podemos también encontrar instrumentos que si bien no pertenecen a ese grupo selecto, pueden tener un valor importante y un precio mucho menor, que radica en determinadas características interesantes. Hay instrumentos con diseños innovadores que no tuvieron continuidad, otros que pueden trazar la historia de una determinada escuela nacional o interpretativa, algunos de materiales poco frecuentes...el interés puede venir por muchos aspectos que dependen en gran medida de los intereses de cada cual.





Aquí hay un buen ejemplo de este último tipo de instrumentos, una flauta Richard Uebel en aluminio, fabricada en la antigua DDR, con un diseño muy futurista que utiliza elementos clásicos en el mecanismo de las flautas alemanas de la familia Uebel, una estirpe de constructores de instrumentos de viento del área de Markneukirchen (Friedrich August, Gerhard Arthur) a su vez ligada a otro constructor bastante desconocido pero muy interesante, Oskar Adler.

Otro ejemplo es esta flauta italiana de Rampone & Cazzani de la colección privada de Joseph Wilds Sallenger, cuya página representa una declaración de intenciones para todo aquel aficionado amateur al coleccionismo no sólo de grandes marcas sino de instrumentos importantes y casi desconocidos para la gran mayoría de flautistas.






Como esta misma página dice, aún a día de hoy en internet no se fácil encontrar información bien organizada acerca de la mayoría de cuestiones relativas a esta cuestión. Bibliográficamente, todos los aficionados aluden a un libro, The New Langwill Index de William Waterhouse que aglutina la mayor información acerca de constructores de instrumentos. En cuanto a los fabricantes franceses, destaca el libro de Tula Giannini Great Flute Makers of France. The Lot and Godfroy Famillies 1650-1900. Hay mucha más información presente en internet, pero como digo muy dispersa, sin ningún tipo de estructura y muy escasa o directamente inexistente acerca de muchos de constructores.

1 comentario:

aryan sanders dijo...

Muy interesante su investigación felicidades por tan agradable blog, saludos Aryan Sanders

RAFEL FESTIVAL. CONCIERTO DEL 11 DE NOVIEMBRE.

Promoción del concierto de Solistas de Zahir Ensemble en el canal TVF Estreno absoluto de "Mi ventana 02" de Diana Custodio...