miércoles, 12 de junio de 2013

¿QUE CURSO DE VERANO HAGO?

Llegado ya prácticamente el fin de curso es habitual, casi tradicional, que muchos alumnos se planteen seguir durante el verano algún curso de instrumento de los muchos que se suelen realizar por todos lados. De ahí que una duda habitual pueda ser qué curso hacer, o para qué hacerlo.

Cursos de verano siempre los ha habido, la tradición es muy larga, y de todo tipo. Desde los grandes cursos internacionales, Niza, Sermonetta, Tanglewood, Prades, etc...hasta los campamentos musicales que se realizan en lugares que combinan las vacaciones con cierta práctica instrumental, hay todo tipo de opciones.

Lo primero que debe saber un flautista interesado en hacer cualquier curso, es qué le va a costar aquel que tiene pensado. Los grandes cursos internacionales, con grandes estrellas como profesores, suelen ser muy caros, pues exigen desplazamientos que pueden ser largos, estancias, además de precios por el curso en sí mismo, obviamente más altos.

Pero aparte de esta cuestión, también un alumno debe pensar qué le va a ofrecer el curso, y cómo va a aprovechar mejor el esfuerzo de ir a uno en particular. Como decía hoy en día hay cursos dirigidos a todo tipo de alumnado.

En primer lugar, existen los campamentos musicales, en los que se combinan actividades lúdicas propias del verano con unas horas al día de actividad musical: clases individuales, actividades de conjunto, conciertos de los alumnos, etc... Están dirigidos a alumnos de niveles iniciales, que aún no suelen tener unos objetivos con el instrumento y con la música demasiado ambiciosos, más allá de no perder los conocimientos adquiridos durante el curso a lo largo del verano. Es una especie de apoyo en estos meses en los que, de otro modo, se deja de tocar o al menos se deja de tener un seguimiento semanal por parte del profesor habitual.

En este tipo de cursos el profesorado suele estar conformado por profesores de conservatorios (normalmente elementales o medios), y en ellos los alumnos no suelen estar tan atraídos por el nombre del profesor en sí mismo, como por la cercanía, el atractivo del lugar en el que se desarrolla, o el diseño más o menos agradable del curso y sus actividades. No suelen ser cursos demasiado caros, ni muy largos, y en ellos el objetivo que el alumno puede esperar (si es que se lo plantea de este modo) es mantener una dinámica de trabajo veraniego y un contacto con el instrumento diferente del habitual en su Conservatorio.

En segundo lugar encontramos aquellos cursos en los que la oferta del profesorado instrumental es el principal atractivo para los alumnos, más allá de la oferta lúdica que paralelamente se pueda encontrar (playas, piscinas, lugares con un encanto particular, etc...). Los de este tipo son los más habituales, pues están dirigidos a alumnos con un nivel medio o alto, que normalmente ya tienen decidido por sí mismos que quieren hacer algún curso durante el verano.

En este punto me parece importante que el alumno que tenga este interés se plantee unos objetivos para esos días, y como he dicho que en estos cursos el profesorado es el principal atractivo, debe de pensar qué le interesa de determinado profesor.

Existe el caso del alumno que acude a cursos impartidos por su profesor habitual del Conservatorio. Siempre y cuando no haya ninguna presión por parte del profesor en cuestión para que el alumno acuda a su curso (algo totalmente reprobable y que definiría por sí mismo al profesor), puede ocurrir que el alumno tenga una dinámica de trabajo muy buena con su profesor y quiera continuarla durante estos meses. También puede ocurrir que aunque esa dinámica no sea especialmente productiva, el alumno quiera preparar algún examen programado a la vuelta del verano con su profesor, y lleve predeterminadas las piezas que va a preparar.

Un alumno puede querer también conocer a algún profesor en particular con el que no ha trabajado nunca, o sólo ocasionalmente, y en ese caso acude al curso que éste imparte. Estando así de clara esta elección, el alumno querrá trabajar un área específica que le guste de ese profesor, un estilo, un aspecto técnico determinado, un repertorio en particular...y deberá elegir unas obras que le sirvan especialmente a su propósito. Tampoco está de más que lo hable con él, de cara a aprovechar mejor el tiempo de clase.

Otro de los objetivos más comunes de los cursos de verano, y de los más adecuados a ellos, es el conocimiento de determinado profesor para continuar estudiando con él habitualmente. Un alumno que está acabando su periodo de estudio en un centro, se plantea seguir en otro, y quiere saber cómo trabaja o trabajan ciertos profesores que le interesan de cara al futuro.  Como no se conocen aún, se trata de ver qué dinámica de trabajo se establece entre ellos y no tanto de preparar un programa determinado o un examen en particular. Hay cursos impartidos por varios profesores simultáneamente, o uno tras otro durante un mismo curso, que pueden servir muy bien a este propósito, pues de una vez el alumno se puede hacer una idea de quién le puede interesar más.

Finalmente, y llegados a un punto en el que los alumnos tienen objetivos muy claros, encontramos los cursos impartidos por figuras especialmente relevantes (y que suelen ser los caros, claro). Los intereses de los alumnos ya competen muy directamente al desarrollo de su carrera final como estudiante o pre-profesional. Me refiero a cursos impartidos por profesores de centros académicos de gran prestigio en los que hay ya una competencia muy alta para ser admitido como alumno, aquellos en los que los profesores forman parte de tribunales de concursos internacionales, o son solistas de orquesta que eventualmente pueden invitar a algún alumno a tocar con su orquesta (aunque esto, dado los tiempos que corren, es cada vez menos usual).

En este tipo de cursos los intereses musicales ya no son los únicos (a veces ni los más importantes siquiera), y ya la competencia entre los alumnos puede ser evidente. Se trata de pseudo-concursos, pues también el profesor de determinada Hochshulle, Conservatorio, Academia Orquestal, etc...va ojeando qué alumnos le pueden interesar de cara a hacerse con la mejor clase posible para cursos posteriores. También quienes van a estar en tribunales de Consursos Internacionales pueden ir teniendo una idea de qué jovenes instrumentistas sobresalientes se encontrarán en determinado concurso, o prueba de orquesta....Si un alumno está en este nivel y tiene unos objetivos tan claros, no se trata tanto de acudir a un curso a aprender, como a exhibirse ante los profesores y el resto de alumnos, con todo lo que ello conlleva. Lo normal es elegir su mejor repertorio, tal vez alguna pieza menos trabajada con la que demostrar su evolución al profesor X (y elogiarle los buenos consejos que le ha dado), y escuchar al resto de alumnos para ver el nivel general o particular de sus posibles competidores.

En cualquiera de todos estos casos, hay mucha información acerca de todo tipo de cursos, con todo tipo de profesores y en cualquier lugar, así que los interesados no tienen más que indagar un poco.

lunes, 10 de junio de 2013

SOLO Y MÁS QUE MÚSICA

Solo y más que música es una web dedicada a distintos tipos de música y músicos que ha creado y mantiene  la estudiante de flauta y periodismo Beatriz Bermúdez, a quien le agradezco que haya querido hacer una entrada acerca de mí y de mi trayectoria musical.

 Grupos de rap, de rock, chirigotas, profesores de historia o periodistas radiofónicos completan este gran trabajo de la autora.

Para los interesados en saber más, pinchad el enlace o directamente en la página web:  http://www.beatrizbermudez.es/ (mi entrevista directamente http://www.beatrizbermudez.es/?p=79)

Y aquí cuelgo la entrevista que me hizo para ilustrar la entrada.


video



video


video                                                                                                 
video




11 de Noviembre de 2017 VI  RAFEL FESTIVAL.  Ensemble d'Arts.  Auditori de Rafelbunyol (València) 20:00h. SOLISTAS DE ZAHIR ENSE...