viernes, 3 de octubre de 2014

CONSULTA: ESTUDIO DEL FLAUTÍN



Primero quiero agradecer tu atención y rápida respuesta a mi comentario del otro día. Creo que aún puedes ayudarme más. Como ya te dije estudié flauta 8 años en escuela de música, pero de mi última clase hace ya mas de 10 años... he retomado la practica en la banda y estaba buscando una flauta mejor. Como por trabajo no puedo retomar las clases me he frenado con una nueva idea: el flautín. Me gustaría tocar el flautín, pero si ya hay partituras que se me resisten con la flauta, creo que me va grande el flautín. Además ya te he dicho que tendría que ser autodidacta.


¿Qué diferencias técnicas hay entre tocar flauta o flautín? He recuperado bastante buena afinación y sonido con la flauta. Pero al no tener tiempo mi rapidez, tanto en digitación como en el picado de notas, se quedó en el instituto...

Mi planteamiento ahora es darme un buen capricho con una flauta que me aporte más que mi yamaha, a la que sé que aun le puedo sacar más partido. Pero sé que seguiré pensando en comprarme un flautín. Lo que no sé es si lo llegaría a disfrutar o me desesperaré. Me gustaría saber en qué debo mejorar antes de embarcarme en esa nueva aventura.

Muchas gracias por tus consejos.





Hola,

me alegro de que mi respuesta anterior te pareciese interesante, a ver si puedo ayudarte también con esta.

El flautín es un instrumento muy particular. Los flautistas en general lo temen o lo desconocen porque, en efecto, su dificultad es importante en distintos aspectos.No digo mayor que la de la flauta, porque cuantificarlo es difícil, pero en cualquier caso presenta grandes retos incluso para flautistas avanzados.

Me preguntas en definitiva si es posible aprender el flautín de modo autodidacta. Pues de hecho, creo que es así como la mayoría de los flautinistas españoles (de mi generación y anteriores, al menos) lo aprendimos. Nunca ha habido una estructura de estudios en los Conservatorios que integrase el aprendizaje exhaustivo y real del flautín, más allá de incluir alguna obra de repertorio sin más, que muchas veces se confinaba a los "minutos de la basura" del curso.

En mi caso en particular, "tuve" que aprender a tocar el flautín a nivel muy alto sobre la marcha, cuando me ofrecieron el puesto de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla de modo interino. Es cierto que en ese momento yo ya tenía un nivel muy alto con la flauta, y lo que hice básicamente fue adaptar mi técnica y trabajo diario a la compatibilización flauta/flautín, y al repertorio orquestal del piccolo, además de buscarme un buen instrumento, que ayuda, claro.

De los diversos métodos para flautín que existen (Tulou, Krakamp, Morris, Beaumadier, Wye/Morris...) en realidad ninguno aporta claves muy útiles para su comprensión o abordaje. Son mini-métodos de flauta pero no suelen incidir mucho en las dificultades específicas. Otros son muy exhaustivos en la compilación de repertorio orquestal, pero no son específicamente métodos, sino más bien catálogos.

El piccolo tiene en general un diseño diferente a la flauta, pues el cuerpo sigue siendo cónico (en los flautines de madera) y la cabeza cilíndrica. Es un medio-instrumento Boehm, pues se le aplicó el mecanismo, pero no todo el trabajo de investigación acústica que le dedicó a la flauta en do y a la flauta alto.

Por otro lado, la tesitura en la que habita el flautín, hace que la afinación sea terrorífica, pues si ya de por sí lo es en el instrumento, en el conjunto de la banda u orquesta no hay lugar donde "esconderse". Además el piccolo (o el piccolista, vaya) puede ser presa fácil de los directores con orejas de trapo, que le atribuirán cualquier defecto de la afinación de un acorde aunque el problema proceda en muchas ocasiones de mucho más abajo (sección de trompas, fagotes u oboes, todos ellos normalmente muy altos).

La primera dificultad que presenta el flautín es, obviamente, la emisión del sonido. La presión necesaria para mantener un sonido estable en cualquier registro es mucho mayor que la que necesita la flauta. Por ello, lo primero que habría que hacer esdepurar la técnica de respiración y presión abdominal con la flauta, y poco a poco ir aplicando eso al flautín, en los registros inferior y medio. El registro superior debe ir conquistándose sin precipitación y sin forzar la presión de la embocadura y los músculos de toda la cara, hombros y brazos.

La articulación es otro punto complicado en el flautín, porque es más sensible a los cambios en la embocadura resultantes de la acción de la lengua y el movimiento de los labios. Ocurre lo mismo que con el sonido: Una óptima técnica de respiración-presión abdominal, ayuda a reducir la actividad de la lengua, que normalmente actúa en una posición posterior dentro de la boca a la habitual en la flauta.

Por último, la digitación: En general es más fácil, (o más correctamente más rápida) con el flautín que con la flauta, dada la menor altura de las llaves. Ahora bien, hay una particularidad muy específica de los flautines. La dificultad de la afinación del piccolo hace imprescindible el uso de determinadas digitaciones especiales para algunas notas especialmente difíciles como el fa y fa# medios, y do, do#, re, mi, fa# y sol# agudos. Particularmente cuando se quieren tocar en piano, o con notas largas.

La afinación....ya he dicho que es especialmente delicada y llamativa. Además el estándar de fabricación de los flautines es inferior al de las flautas. Quiero decir, que hay más diferencias entre unos y otros que entre unas flautas y otras. De ello se deduce que hay que conocer mejor el flautín que tengas, y que lo que vale para uno no necesariamente valdrá para otro.

Consejo en general: Se puede aprender autónomamente, seguro. Probablemente además, es el único modo de hacerlo, y los profesores sólo podemos ayudar, en el mejor de los casos, a establecer dinámicas de trabajo u obligación de estudiar para ir a clase, o dar alguna pequeña idea que seguro que alguien ya ha escrito o dicho antes (ya está todo inventado).

Por último. Es muy importante que cuando te lances a ello, cuentes con un instrumento decente. Un mal flautín (o en mal estado de conservación) es una calamidad para el que lo toca y para quien lo escucha. Hazte con uno mínimamente adecuado.

Espero que sigas adelante del mejor modo posible y disfrutes mucho tanto con la flauta como con el flautín.

Un saludo.